En esta resolución de la Dirección General de Registros y del Notariado (DGRN), dictada el 9 de octubre de 2018 se analiza un supuesto muy habitual en la realidad: ¿qué sucede cuando se pide una hipoteca sobre un domicilio que pertenece a uno solo de los cónyuges? ¿Que diferencia existe entre denominarla a esa vivienda “habitual” o “conyugal”?

El supuesto.

Constituida la hipoteca sobre una finca, la hipotecante y prestataria declaró ser la única dueña de la finca de la que dijo ser “habitual” pero no “conyugal” ya que su marido no vivía con ella.

El Registrador entendió que el marido debió haber acudido, aunque no viviera con ella a la firma por lo que suspendió la inscripción.

 

¿” Vivienda habitual” o “vivienda conyugal”?

Ante la suspensión, el notario recurrió la decisión del registrador y baso este en la diferencia entre “habitual” y “conyugal”. Añadió que la vivienda conyugal de un cónyuge y el domicilio familiar pueden no coincidir (STS de 3 de mayo de 2016). Así cuando en la escritura manifestó no ser aquel el “domicilio conyugal”, estaba diciendo que no es la vivienda habitual familiar a efectos del artículo 1320 del Código Civil.

 

protección domicilio familiar

Protección del domicilio familiar

Bien jurídicamente protegido

La DGRN insiste en la protección legal que debe dispensarse a la vivienda familiar habitual, que puede ser la conyugal o en la que convivan ellos y los hijos.

El art. 1320 del CC, igual que lo hace el art. 231-9 del Libro II del CCCat (es decir, sin importar el régimen económico al que estén sujetos los cónyuges), dice que para disponer de los derechos sobre la vivienda habitual y los muebles de uso ordinario de la familia, aunque tales derechos pertenezcan a uno solo de los cónyuges, se requerirá el consentimiento de ambos o, en su caso, autorización judicial.

El artículo 91 del Reglamento Hipotecario exige que cuando se disponga sobre la vivienda habitual pero privativa de unos de los cónyuges el notario debe hacer constar que la vivienda no tiene el carácter de “vivienda habitual” de la familia. Si lo tiene debe constar el consentimiento/autorización del juez.

Si lo anterior es así es para prevenir la eliminación del bien del patrimonio o su gravamen.

 

“Vivienda habitual”

El problema es la ambigüedad y amplitud del concepto “habitual” además de no existir en nuestra legislación un concepto definido de “vivienda habitual de la familia”, por lo que se hace necesario analizar caso por caso.

El domicilio conyugal debe fijarse por ambos esposos de común acuerdo y es el de su residencia habitual.

En el caso, la DGRN consideró que no siendo la vivienda la conyugal l, cumple con las exigencias legales, estimó el recurso y revocó la calificación impugnada.

 

Fuente: DiarioLaLey/ NoticiasJuridicas