SUPUESTO DE HECHO.

 

Un asegurado reclama a su aseguradora el pago de la reparación, correspondiente a consecuencia de los daños sufridos en un accidente de circulación, puesto que tenía contratado un seguro “a todo riesgo” que incluía la cobertura de daños propios.

 

LA COMPAÑÍA DIJO

 

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La aseguradora demandada alega que en las condiciones generales del contrato se estipuló que si el coste de la reparación era superior al 75% del valor venal (coste de “segunda mano”) del vehículo, solo estaría obligada a indemnizar en la suma equivalente a dicho valor venal.

 

 

LA SALA ARGUMENTA.

 

La Audiencia Provincial de Barcelona revoca la sentencia dictada en primera instancia y condena a la aseguradora al pago de la indemnización reclamada.

 

Si bien el importe de la reparación era superior al valor venal, la cláusula incluida en las condiciones generales que oponía la aseguradora no es aplicable, por cuanto no aparece firmada por el tomador (el asegurado). Así, no es posible saber que consintiera o, incluso, que conociera esta cláusula limitativa de sus derechos.

 

Las condiciones particulares tampoco fueron firmadas por el demandante, a las que también se remitió la aseguradora para negar la indemnización. La Audiencia igualmente establece que tampoco es admisible la técnica de la remisión a otros textos o fuentes para facilitar al cliente o usuario información sobre determinados aspectos del contrato cuando se trata de condiciones gravosas o limitativas. No puede considerarse como un sistema eficaz y transparente de información al consumidor pues la misma ha de ser directa e inteligible, sin necesidad de acudir a otras fuentes que pueden no estar al alcance del usuario o para cuyo acceso pueden concurrir mayores dificultades.

 

Conforme lo anterior, dado que no figura que el asegurado conociera el contenido de las condiciones generales, no puede aceptarse que aceptara la limitación de la indemnización.

 

La sentencia recuerda la doctrina jurisprudencial según la cual al asegurado no se le puede aplicar cláusulas limitativas en tanto en cuanto no las conozca y conste su consentimiento, pues solo tienen valor y obligan si se suscriben de forma clara.

 

Así, la aseguradora es condenada a abonar la factura de reparación sin que esté sujeta a ninguna limitación dispuesta en la cláusulas del contrato de seguro.

 

Fuente:DiarioLaLey